No existe el destino y tampoco Dios.
No existe la suerte, ni buena ni mala.
No existe la magia, no existe nunca jamás.
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Y ahora sé tu, piensa como quieras.
Tú sí existes, y tú haces tu realidad.
Por no existir puede no existir el amor y seguramente hallan personas en el mundo que jamás lo sientan, o ni si quiera se den cuenta que lo sintieron; por eso, no hay que ser realista.
Busca y vive tu sueño.
Piesa que existe la magia, y nunca jamás.
Piensa que existe la buena y la mala suerte.
Piensa que existe el destino y si quieres piensa que existe Dios.
Pero sobre todas las cosas piensa que tu eres tu magia, tu destino, tu haces tu buena o tu mala suerte, tu eres tu Dios.
