¿Adiós, hasta la próxima, hasta luego?
No se sabe, el tiempo lo dirá.
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Somos bichos raros, lentos y asustados, nos matamos por ver, nos moriamos de sed, nadie, los dos a la vez. Midiendonos como dos leones y al final: dos heridos graves.
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No te quedes sin móvil al borde del camino, no congeles el júbilo, no quieras con desgana.
No te salves, ahora ni nunca... no te salves.
No te llenes de calma, no reserves del mundo solo un rincón tranquilo.
No dejes caer los párpados pesados como juicios.
No te quedes sin labios.
No te duermas sin sueño.
No te pienses sin sangre, no te juzgues sin tiempo.
Pero si pese a todo no puedes evitarlo, y congelas el júbilo y quieres con desgana, y te salvas ahora y te llenas de calma, y reservas del mundo solo un rincón tranquilo y dejas caer los párpados pesados como juicios, y te secas sin labios y te durmes sin sueño, y te piensas sin sangre y te juzagas sin tiempo, y te quedas sin móvil al borde del caminio... Y te salvas: entonces... no te quedes conmigo.
Maravillada de conocerte.
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